Nadie, nadie, quiere ser el típico turista con una cámara colgando del cuello y las ideas más trilladas para visitar en la ciudad. Por eso, en las próximas líneas te acompañaremos a planificar un viaje a Nueva York y hacerlo como uno más de la ciudad que nunca duerme. Desde reservar entradas en pocos clics para los espectáculos hasta disfrutar los entornos para el relax que ofrece esta maravillosa ciudad, aquí encontrarás ideas que te ayudarán a parecer un neoyorquino más.

Arte fuera del MoMA y el MET
Nueva York respira arte en cada esquina, y aunque el MoMA y el MET figuran en todas las guías turísticas, los neoyorquinos saben que hay mucho más allá. The New Yorkerdestaca varias exhibiciones que merecen una visita si querés escapar del circuito masivo y explorar propuestas igual de impactantes.
Por ejemplo, hasta finales de septiembre el International Center of Photography presenta “Edward Burtynsky: The Great Acceleration”, una poderosa serie de fotografías de gran formato que documentan cómo la humanidad transforma el planeta (a veces para bine y a veces para mal). A través de paisajes industriales y naturales intervenidos, Burtynsky obliga los espectadores a mirar de frente las consecuencias de nuestro modelo de vida.
Si el vuelo es en verano, el calor de junio abruma y se busca algo más liviano, el Brooklyn Museum ofrece “Christian Marclay: Doors”, desde el 13 de junio. El artista, célebre por su película The Clock, vuelve a capturar la atención del público con una instalación en bucle de una hora que ensambla transiciones de puertas en películas y series. Imperdible.
Un paseo por el Jardín Botánico de Brooklyn
Nueva York es mucho más que frenesí, lujo, helicópteros y acciones de Wall Street. El Jardín Botánico de Brooklyn es uno de esos espacios donde los locales escapan del caos para sumergirse en un paseo tranquilo o incluso en la lectura.
Una actividad de gran encanto ocurre los miércoles y viernes por la mañana en el Discovery Garden, dentro del Hamm Children’s Learning Courtyard. Este espacio propone actividades sensoriales al aire libre para niños de hasta cuatro años y sus cuidadores.
Sin necesidad de inscripción previa, las familias pueden acercarse a plantar y aprender sobre botánica, leer cuentos, hacer manualidades y descubrir la naturaleza con todos los sentidos. Es una experiencia que transmite el pulso local: el de padres que no tienen prisa, que se permiten disfrutar con calma del tiempo compartido en un entorno verde.
Además, este tipo de actividades son un recordatorio de que Nueva York no es solo rascacielos y ruido: también es comunidad, juego y naturaleza.
Recorrer la ciudad en bicicleta
Si bien Nueva York no es una ciudad “nacida” para la bicicleta como Ámsterdam, cada vez son más los neoyorquinos que se animan a pedalearla y disfrutar de ella en dos ruedas.
Un turista que se precie y que no quiera parecer, justamente, turista, tiene la oportunidad de hacer lo mismo, a través del sistema Citi Bike, que permite alquilar bicicletas por trayecto o por día, con estaciones distribuidas por toda la ciudad. Solo se necesita la app o una tarjeta, y listo: a recorrer.
Eso sí, hay que saber por dónde ir. La High Line, por ejemplo, es uno de los paseos elevados más emblemáticos de Manhattan, pero está reservado para peatones. Aun así, es buena idea combinar una caminata por sus senderos verdes con un trayecto en bici por la costa, en la Hudson River Greenway. También se puede aprovechar para visitar el Whitney Museum, ubicado justo al lado de uno de los accesos a la High Line.
Otra opción ideal es pedalear por Central Park. Aunque algunas zonas están llenas de corredores y turistas, sigue siendo un espacio magnífico para andar sin prisa, detenerse a observar los lagos, los músicos callejeros, o incluso improvisar un picnic. En este caso, lo más parecido a “ser neoyorquino” no es llegar a un lugar, sino disfrutar del trayecto.
Presenciar la grabación de un programa de TV
En ningún otro lugar del mundo la televisión está tan integrada a la vida cotidiana como en Nueva York, ya que los estudios de algunos de los late night shows más famosos del globo están ubicados en Manhattan, y ver la grabación en vivo de uno de estos programas puede ser una experiencia inolvidable (y gratuita, con algo de suerte).
Para asistir como público a los shows de Jimmy Fallon, Seth Meyers o Stephen Colbert, hay que registrarse previamente online y esperar a ser seleccionado. La demanda es alta, pero la posibilidad de ver cómo se construye un show de estas características desde adentro vale la pena el intento, sobre todo para aquellos que trabajan en la creación de contenidos.
En cambio, para los programas matutinos como Good Morning America o Today, no hace falta ticket. Solo hay que tener mucha determinación y ganas de madrugar. Por ejemplo, los que quieren estar entre el público de Today, deben llegar al Rockefeller Plaza alrededor de las 6:15 de la mañana. La producción suele filmar partes del programa en exteriores, y estar ahí no solo permite ver el estudio por dentro, sino también sentrise parte del ritmo frenético de la ciudad.